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Friday, 14 December 2007

ACE TRIO

Aunque no practiquemos la duda metódica que planteó Descartes, seguramente en algún momento de la vida nos asalte una de tipo "existencial". No existe la panacea, sí el refranero, que lleva unos cuantos años en vigencia, y ya se sabe que "más sabe el diablo por viejo que por diablo". De hecho, otra buena forma de resolver una duda de este tipo es pidiéndole consejo a una abuela y se volvería a cumplir el refrán anterior. Parece que todo esto es una pescadilla que se muerde la cola, algo así como cuando Kekulé soñó con formas reptilianas, una agarró su propia cola y toda la estructura se retorció burlonamente, descubriendo de este modo la estructura del Benceno.
Ya que estamos con la química, podríamos entablar un debate sobre la afinidad electrónica de ciertos elementos y el condicionamiento que ésta ejerce sobre la formación de compuestos químicos. Los mismos humanos, un cúmulo de estructuras bioquímicas, también estamos condicionados, de manera no tan obvia a simple vista, por nuestra estructura molecular; somos seres psicosomáticos al fin y al cabo. No obstante, nuestro comportamiento social sí que tiene que ver un tanto con la afinidad, si no electrónica, sí empática, y presentamos tendencia a juntarnos con aquellos que tienen modos parecidos de ver la vida o que dan respuestas similares ante unos mismos estímulos. Más bien sea que la gente se rodea de aquellas personas a las que les mueve el alma principios semejantes. Recurriendo de nuevo al refranero observamos que "Dios los cría y ellos se juntan".

Hace un par de años, quizá más, se publicó la más grande discografía de jazz. Se editó en gruesos tomos y, aprovechando la tecnología, en un DVD. Un compendio de algo más de un millón de grabaciones. En lo que atañe a documentos gráficos las cifras no son tan desorbitantes aunque sean igualmente descomunales. Del puñado de películas que "swingean" al ritmo del chaston y que he visto, algunas me convencen más, otras en absoluto. Por ejemplo, Mo Better Blues de Spike Lee me dejó frío y sin embargo 'Round Midnight de Bertrand Tavernier me resultó simplemente conmovedora. Ese éxodo ficcionado de Dexter Gordon en Copenague se plasma de manera magistral en la película. Poco después vería Bird, de Eastwood, una biografía fácil del gran genio del Bop, Charlie Parker. Digo fácil porque se centra casi exclusivamente en la deblacle del músico ocasionada por el consumo de drogas, dejando bastante de lado su dimensión artístico-musical. Una especie de Diario de Patricia mejor hecho, pero poco más. Hay una que aún no he visto, ni lo haré, y eso que me gusta Louis Malle a rabiar, Ascenseur pour l'échafaud. No la veré porque leí en una biografía sobre Miles Davis cómo el director le dejó encerrado viendo diferentes escenas mientras el trompetista improvisaba la música que serviría de banda sonora a la película. Es un disco éste que he oído tantas veces, que me ha inspirado tantas imágenes, que ya me he montado yo mi propia película en la cabeza y si veo la original contaminaré unas imágenes con otras. De algo estoy seguro, aun no habiendo visto la película, y es que la música de Miles encaja a la perfección con las imágenes de Malle y viceversa. Ya saben, "dios los cría y ellos se juntan".




¿Y por qué trío de ases?. Nada, otra ejemplificación aclaratoria del refrán protagonista de esta entrada. El as de picas: la novela de Burroughs, Naked Lunch. El as de diamantes: David Cronenberg, director de la película homónima. El as de tréboles: Ornette Coleman, creador de la banda sonora junto a Howard Shore. Ahora, como en el poker, me tiro el farol, si fuera el mus, echaría un órdago. Ahí va, 20 de los grandes a que es un trío y gano la mano. Sólo Cronenberg puede llevar a la pantalla esta novela y sólo Coleman puede dotarla de unas "melodías free". Quien diga lo contrario, o bien no es viejo, o bien no es diablo.

Wednesday, 26 September 2007

K. vs. K.

De niño siempre me gustó la palabra bicípite. La hallé por casualidad en un diccionario minúsculo, como yo era entonces. Era una palabra que usaba para impresionar a los adultos. Bicípite, del latín "biceps", bicéfalo, que tiene dos cabezas. Busco y encuentro multitud de sinónimos: mollera, testa, molondra, coco, cráneo, talento, cada uno con su matiz particular, porque la economía del lenguaje prohibe la existencia de la sinonimia pura.

Recurro a la bicefalia, a dos cráneos cinematógraficos, que entienden, cada uno a su manera el "cine de autor". No es éste un concepto polisémico sino más bien polimórfico, encarnado en dos significantes distintos, Kubrick y Kaurismaki, con el mismo significado.

El viejo amigo Stanley y su manera de hacer cine. ¿Les nombro someramente alguna de sus películas?: "Atraco Perfecto", "Senderos de Gloria", "Espartaco", "El resplandor", "La Chaqueta Metálica", "La Naranja Mecánica", "Barry Lindon", "2001 Odisea en el Espacio", "Eyes Wide Shut", "¿Teléfono Rojo? volamos hacia Moscú"....holgaba haber empezado. En su filmografía caben por igual películas bélicas, de cienca ficción, históricas, de suspense, thrillers, y sin embargo, cuando vemos alguna de ellas, la misma seña de identidad, única, indiscutible, genuina, irrepetible; tras la cámara.

La otra mollera presente en esta historia, Kaurismaki y ¿su obsesión por el pasado? o por ¿"la continuidad del yo"?. Por empecinarse en demoler el devenir temporal, por impedir el cambio. Quiere asentarse en un presente eterno, el presente finlandés, cuasi-perpetuo como un invierno lapón. Siempre la misma película, el mismo personaje, la misma ciudad, no importa que se llame Helsinki o París. "La vida de Bohemia", "El hombre sin pasado", "Luces al atardecer", tres que recuerdo bien, con la misma simbología: colillas humeantes, pequeños vasos de licor, aparentes compañías; representando la deshumanización, el suicidio de la sociedad finlandesa, que tuve la suerte de conocer, de vivir por unos días, hace años, como si estuviera contemplando privilegiadamente una de sus películas.

Dos formas de entender el cine de autor, reinvéntandose a sí mismo sin cambiar como hace Kubrick o repitiéndose, erúctandose, fumando uno tras otro, el mismo cigarrillo, al estilo de Kaurismaki, para terminar expresando ambos el mismo concepto; la fidelidad a sí mismos, su continuidad, su autoría.

Monday, 17 September 2007

DEMONLOVER

La inminencia del Festival de Sitges ha propiciado la aparición de numerosos posts en la blogosfera. Gracias a la lectura de cine, vicio, subcultura me he hecho una buena composición de lugar respecto al cartel de este año. Crazy Japan, por su parte, dedica una entrada a las peliculas niponas que participan este año en el festival.
Con deleite observo que se estrena la última producción de Oliver Assayas. Hace algo más de un año fui a ver Demonlover, en principio solamente porque la banda sonora era de Sonic Youth. Sin embargo, al margen de la música, el planteamiento de la película me impresionó; no sólo por abordar algunos de los aspectos más turbios de Internet, sino también por la experimentación con el montaje.
Casi con toda seguridad yo no podré asistir, pero al menos me queda la satisfacción de animarles a ustedes a que vayan y que no dejen de ver Boarding Gate.