Tuesday 6 November 2007

TEEN-WOLF II

Tus pies desnudos

Tus pies desnudos sobre las hojas – en la
hierba- pinceladas de un atardecer
marchito rojo o naranja – qué importa-
no regresaremos nunca.

¿Recuerdas el interminable camino
a la libertad? – lleno de postes
telegráficos polvo lagartos – anhelando
la oscuridad
sobre nuestras cabezas para empujarnos
sin más

Aquellos jirones de gasolinera
en ningún lugar – tan distintos de la boca
de metro a la que te encadené – turbia
sin alma, sorda.

Ahora, uno con las luces de la ciudad,
múltiple en las músicas nocturnas,
dos contigo.


Exposición fotográfica

Te convenció un destello verde
sobre el claroscuro minimalista,
inercia de un rostro inexpresivo.
Entre cortadas cúpulas ateas,
puentes grises y paisajes desenfocados
¡la decadencia enferma!
En la ducha de una peli de los 70 – azulejos,
luz hepática, la nada...-
casi pelo enmarañado sin cabeza,
caída en la humedad
muerta de agua
Tu fotograma único,
solamente.

AGONÍA

Me duele, es amargo.
Quiero autodiseccionarme pero fallo.
La incapacidad, imposibilidad, inutilidad
¡LA IMPOTENCIA!
Es un miedo absurdo y atroz,
agónico y taquicárdico...
¡que ahoga!
Sin lograr suplantar la imbecilidad,
cristalizándola en su afán por destruirla
pero sin lograrlo, sin poderlo.
Cristales que se clavan deslizándose,
un herrumbroso clavo torcido y asesino,
una mano de metal que estruja y golpea,
un dedo que abrasa en la llaga,
una sierra mellada, chirriante;
una voluntad oxidada.
Nada de esto consigue desahogarme
sólo exacerbar mi odio
incendiar mi locura,
concretizar mi tormento
enardecerme, soliviantarme
y finalmente asquearme.
Es entonces cuando caigo
me venzo, oculto,
me rindo, reniego y desisto.
Doy un último traspiés
antes de morder la evidencia.
La sangre roja gotea en pétalos de rosa muerta.

FRUSTRACIÓN
Alguna vez te dije...
"yo no digo cosas bonitas; soy un gran grosero".
No te mentí, es más, te odio.
Te odio por lo que eres, por lo que representas,
te odio por deseo.
Te odio por ser espejo, reflejo de mí mismo
y biógrafa de malos momentos.
Te maldigo por pesada
pues no me dejas ni cuando duermo.
Me haces pensar y atisbar mi tristísima impotencia,
buscar la fe que no tengo.
Tu sonrisa tan viva que mata,
tan feliz que espanta.
Dulce como tú, increiblemente grande, inmensa.
Incluso en esos ojos oscuros me asusto,
veo la tristeza que me acompaña,
y es que quizá, somos iguales.
Lo supe antes de conocerte
acababas de llegar,
levitando, seguramente, sobre un mar de zozobra.
Yo, sin embargo, aún me niego a bajar
y todavía no he vuelto.
Si algún día te acercas a mí...¡Gritaré!
Será el gran cuelgue, un paroxismo intravenoso,
un subidón que me acojonará.
Ese día dejaré de odiarnos.

MADRE MAÑANA
Como huérfano en un hospicio
Madre Mañana me arropa cada día
con una sábana imperceptiblemente tejida
con hilos de incertidumbre.
Su contacto áspero me deja helado cuando salgo a la calle,
tan gris como Madre
de un frío tan azul como los muros que abandono.
Busco aliviar el sufrimiento de mis pies,
cansados por Noche, el hijo bastardo de Mañana;
que los lacera, infatigable,
con sus quiméricas visiones sobre Madre.
En mi caminar indiferente serpenteo a la vera de Arroyo,
hombro con hombro.
Caminamos así por algún rato,
muy juntos y en silencio, como viejos amigos.
Arroyo vive en Oslo, rodeado de vecinos pobres
que viven de la chatarra
en un barrio tan longevo y gris como Madre.
Conocí a Arroyo casi el mismo día que a Madre.
Aquel día ella no tenía un humor tan gris,
casi parecía bella en su palidez terrena.
Encontramos a Arroyo jugando con los rayos de sol,
Madre bajo la cabeza y sus finos cabellos de niebla resplandecieron.
Desde entonces Madre nos acompaña en nuestros paseos.

6 comments:

Achiperre said...

y de repende posteas todo lo antiguo!?... esta era la sorpresa?...mmm...cada vez mas locoOO!

Achiperre said...

y con razón tenías para mas de 4 post! ja ja
eres un máquina!

Higronauta said...

Aunque se deja ver su inmadurez (poética y personal), muy buenos sus poemas, maese loco.

Dudeo: ¿lo dejó o sigue dedicado a ello?

Y por cierto, alabo su, llámelo valor, llámelo osadía, para colgarlos en la red. Los textos añejos de un servidor andan bien guardados bajo una llave y cuarenta capas de telarañas y polvo, hasta el día de mi fallecimiento, en que serán publicados y se convertirán en éxito de ventas póstumo. O no.

el loco oficial said...

Maese Higro, como comentaba en teen-wolf I dejé de escribir durante algunos lustros...lo último que he escrito "poético" está en el blog, se llama heading the rock, lo encontrará usted pinchando en la etiqueta poems. Ya me comenta. Un saludo y gracias por su condescendencia y su beneplácito.

Miriam G. said...

¡Qué envidia! Yo jamás he sentido ganas de escribir poesía. Me gusta.

Un beso, Miriam G.

Angel said...

Felicitaciones por los poemas. Son peque�as joyas llenas de vida condensada.