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Sunday, 17 August 2008

JUANCHO "THE LIZARD"


El mal llamado lagarto común Juancho en realidad tiene los ojos más vivos de entre todos los reptiles. Sus familiares, los Chamaeleonidae de Villaberzas de Arriba, se encuentran entre los distiguidos nobles del reino animal. Durante las cruzadas reptilianas fueron adscritos por el rey Poncio de Leoncio a la orden de Squamata y conquistaron el lejano reino, ya extinto, de Iguania. Sus ínclitos antepasados ahora pueblan las insoldables llanuras abisales.
Disfruta acechando a sus presas, confundido en los pastizales urbanos, a la inigualable altura de 75 centímetros sobre el nivel del mar. Con ambos ojos enfocados en la misma dirección, su aguda percepción y su visión estereoscópica no dejan escapar ni a viandantes ni a transeúntes. Cuando menos lo esperan, libera el obturador y una lengua onomatopéyica se estira como un zoom, captando hasta el más mínimo detalle de sus vidas. Aquellos datos que pudieran faltar son extrapolados siguiendo un complejo modelo matemático que tiene en cuenta la información que proporcionan los píxeles circundantes. Todas estas imágenes son propiedad de los archivos secretos de la KGB que, no sabiendo muy bien que hacer con ellas, ha decidido donarlas al museo etnográfico de Chesterfield. Juancho, que a pasado a engrosar las cifras del paro, vive actualmente de la beneficiencia y de las fotos que toma en diferentes zoos a los niños con los babuinos y a los abotargados turistas alemanes del loro parque de su ciudad natal.

Monday, 5 May 2008

CUBISMO


Parece que últimamente tengo abandonado esta cosa que poco a poco iba tomando forma, y que, aunque me cueste creerlo por mi absoluta inconstancia innata, va a cumplir un año en unos días. Una mente inquieta como la del loco oficial no suele varar por mucho tiempo en ningún puerto, sea éste de aguas tibias, dulces, poco profundas o turbulentas. Ayer levantaba el ancla del puerto de Barcelona y, "from coast to coast", como acostumbran a decir los angloparlantes, llegué de vuelta a mi ciudad no-natal, Badajoz. A mis quehaceres y hobbies cotidianos se ha sumado la fotografía, que si bien ya lo era, está cobrando un protagonismo del que antes carecía. Incluso se sorprende el señor loco hablando de su vida personal. Aprovechando "la inercia del momento" (momento es esa magnitud física que provoca los giros, en este caso un giro inesperado en mis costumbres) seguiré relatando este periplo pre-estival.
Por n-ésima vez que diría un matemático como el loco oficial, se me plantea la duda respecto a la continuidad del blog...no es falta de tiempo, ni ausencia de inspiración, es pereza, u orden de prioridades, si se prefiere. Pero que no cunda el pánico, que el barco no se hunde, todavía. Entre otras razones porque aún creo que me quedan muchas inquietudes por compartir y que, por momentos, crecen exponencialmente.
En este antepenúltimo viaje del curso (aún me queda un concierto de Napalm Death y Suffocation en Lisboa dentro de 10 días y las vacaciones del verano) he conocido a una compañera bloguera, Aura, y sus amigos-colaboradores: Lost Driver, Xavi Sans y Fran The Kinky. A ellos, por su hospitalidad y amabilidad, les dedico este post. La foto que acompaña al texto, casi que pega con el último post de Lost Driver: Robert Callender - Le Musée de l'impresionisme. Va por vosotros. Un saludo.

Tuesday, 25 March 2008

SOFIA


16 th. March '08. Room 1425. A hotel built in communist times. Just Sofia down there.

Friday, 15 February 2008

ZORBAS

Zorbas sólo pretendía desleírse en la masa de pita, sin dejar grumos. Con algunas dificultades compró un pastel tradicional de espinacas y queso y un frappé. La temperatura era agradable, lucía un sol expléndido. Aquella luminosidad era terrible para conseguir buenas fotos. Un pie detrás de otro y en unos pocos pasos estaba sentado al lado de una turba humana, viendo dar vueltas la aguja de su reloj, sin mirarlo, en aquella plaza, Omonia, mucho más popular que Kolonaky, donde los nuevos artistas griegos, la nueva aristocracia griega del S.XXI, los nuevos yuppies iban a ver y ser vistos.
Aquí, sin embargo, aún en esas fechas, Zorbas se mantenía al margen del turismo que torpemente revoloteaba en las inmediaciones del McDonalds de la plaza Syndagma. Qué compartía Zorbas con los griegos? Ahora más bien nada, en otra época un alfabeto, que usara hábilmente en la demostración de teoremas y años después se atreviera a balbucear antes de que la megafonía anunciara la siguiente estación de metro.
No le costó demasiado trabajo llevar a cabo sus propósitos. Consideró que Zorbas sería un nombre apropiado con el que ser bautizado en sus 4 días de ostracismo. En la antigüedad, para que alguien fuera condenado a este tipo de destierro, hacían falta muchos votos. A él le había bastado un billete de avión y un hotel, el Aristóteles, a escasos metros de allí.
Había pasado la mañana paseando por el puerto del Pireo, escuchando atentamente a los lugareños preguntarle cosas que ignoraba, básicamente porque no entendía su idioma. Se daba por satisfecho, era lo mejor que le podía pasar, ser tomado por uno más, "el griego Zorbas", que comía Gyrós, bebía frappé, brindaba con Ouzo y al que ofrecían dulces en las iglesias ortodoxas. Recordando estos detalles en su último día en Atenas, sonreiría una vez más al escuchar a las prostitutas ofrecerle sus servicios camino de su hotel. Un matrimonio de ancianos se sentó en los asientos contiguos al suyo, ya llegando a la última estación, Kifissia. Avenidas sombrías, barrios obreros, estudiantes yendo y viniendo, y un griego de adopción prematura y volátil.

Saturday, 24 November 2007

AUSCHWITZ I


4:23 pm. El té verde con hierbabuena humea y de fondo se escucha a Richard Galliano. Has leído el Babelia el sábado pasado, Tony? - pregunto -. No, el rato que tuve lo dediqué al Viajero - me dice - Es que me han recomendado la primera novela de Jonathan Little, "Las Benévolas", una epopeya del horror nazi. Por lo visto ha sido galardonada con el premio Goncourt. Según mi compañero de filosofía es una maravilla - añado -. En ese momento Tony se aleja hacia las mesas para servir dos cafés con leche. Cuando vuelve dice: Rehuyo un poco de todo lo relacionado con esa temática; demasiadas películas, demasiadas lecturas. Cada uno cuenta lo que le parece, no crees?. En eso Tony tiene razón. Por lo menos, cuando leí la trilogía de Gironella, o "Por quién doblan las campanas" podía cotejar la ficción con lo que me contaban mis abuelos. Tenía algo más de perspectiva.
El café está bastante tranquilo a esas horas, así que aprovecho la coyuntura y converso a mis anchas. Me ha llamado la atención la obsesión de W y su lectura compulsiva de todo lo relacionado con el Holocausto. Por mi parte he leído unas cuantas cosas y últimamente, además de la citada "Las Benévolas", he adquirido la reedición de Vida y Destino de Vasili Grossman que tanto tiempo ha estado descatalogada. Incluso tengo por ahí pendiente "Sin Destino" de Imre Kertesz y algunas obras de Primo Levi. Con calma Tony deja la bandeja y se enciende un cigarrillo. Me mira. Ah sí, te decía - mientras bebo algo de té - que le pregunté a W acerca de su "obsesión". Me comentó que el Holocausto también fue el aniquilamiento de la filosofía. Es incapaz de entender que un pueblo de tan tamaña tradición filosófica llegara a semejante barbarie.
Me gusta mucho Eric Fromm - me confiesa -. No sé muy bien por qué, como en un acto telepático, me acuerdo del capítulo "Psicoanálisis del nazismo" del libro "Miedo a la Libertad", que leí hace quince años y que apenas recuerdo. Por suerte el camarero me refresca la memoria: Fromm sostiene la tesis según la cual el caldo de cultivo en Alemania era el propicio para la ascensión del nazismo y la subida al poder de un dictador como Hitler, pero que podría haber ocurrido en cualquier otra sociedad occidental con circunstancias sociales, económicas y políticas parecidas. Vamos, que el hecho de que fuera Alemania no es relevante ni mucho menos inherente al nazismo - me dice-.
Mientras tanto ha llegado mucha gente y tenemos que interrumpir la conversación. Pago religiosamente mi consumición y vuelvo a casa.

* * *

Viendo la buena acogida que han tenido las escasas entradas que he publicado de carácter personal, he decidido que me prodigaré más al respecto. No tengo queja alguna de mis pocos pero fieles lectores que incluso han leído pacientemente escritos sobre hermeneútica, fundamentos de las matemáticas, filosofía del lenguaje o música que probablemente sólo son del interés del que escribe. He de reconocer, empero, que sin duda a veces peco de esotérico o incluso de pedante. Como les comentaba en "La lucha contra el demonio" mis intereses son quizá demasiados, y va contra mi ser, mi propia esencia, regentar una bitácora monográfica. Disfruto lo mismo escribiendo un relato corto que una diatriba, hablando de free jazz o música industrial que comparando a Kaurismaki con Kubrick. De tanto en tanto me dejo llevar y soy más exotérico, pero me complace también dar simples pinceladas, cansado o deformado profesionalmente por tanta explicación diaria que el "cumplimiento de mi deber me exige", y dejo que el lector indage o saque sus propias conclusiones como en ese mini-relato titulado Absence. Los ánimos de Aura, de Achiperre, de Marisabidilla y de Little Star me empujan a contarles más de mí. Con el post de hoy inauguro una sección que dedicaré a parte de mis viajes.
Esa conversación con Tony, ese extrañamiento que experimenté en el "Bunker" departiendo con W, el filósofo, me inspiran la entrada de hoy, dedicada a un viaje de adolescencia que me marcó y que, pensándolo con frialdad, ha hecho que parte de mi inquietud se conforme en torno al "Este". La etiqueta "Ostbanhoff" toma su nombre de la estación de tren situada en Berlín Este, de donde parten los trenes hacia Varsovia. Bajo esa denominación incluyo todo aquello relacionado con el Este, que tanta fascinación me sigue suscitando.

* * *

Al hilo de lo concerniente a la Segunda Guerra Mundial, mi falta de "subjetividad" y de la correspondiente y "objetiva" perspectiva histórica quedan compensadas por las vivencias personales. Hace varios años tuve la suerte de convivir, en un campo de trabajo, con rusos, polacos, una chica húngara y otras personas de distintas nacionalidades. Vivíamos en una pequeña aldea campesina llamada Puszczykowko. Eran tiempos en los que uno podía tardar 3 días en encontrar una cabina telefónica. Eran tiempos en los que las bicicletas que nos servían como medio de locomoción hasta el tren más cercano no tenían frenos. Había que pedalear al revés para detener su movimiento. Recuerdo aquella mañana que fui con Michal a intentar arreglar un pinchazo. Esas ruedas llevaban años sin fabricarse así que nos dirigimos a una "Wulkanizacja" y mientras recauchutaban el neumático desayunamos algo de queso, tomate y dos cervezas Lech a nuestra salud, a la de quién si no. Apenas eran las 6 y media de la mañana.
Nuestro trabajo allí consistía en excavar en un campo de concentración cercano a Poznan, ayudar en las mejoras de un museo adyacente y mantener entrevistas con supervivientes de otros campos de extermino. Fuimos a la televisión local, nos recibieron en el ayuntamiento de Poznan y al final deberíamos elaborar un informe que supongo nada tendría que ver con tanto como se ha escrito sobre esos abominables acontecimientos. Aquello lo escribimos nosotros, chavales de menos de 20 años la mayoría, fácilmente impresionables, "en circunstancias extremas", donde se labran las verdaderas amistades, en contacto directo con personas que llevaban los números de los campos grabados en sus brazos.
Por aquel entonces yo hablaba y entendía casi perfectamente 4 idiomas, además del español, entre ellos el alemán, lo cual me facilitó mucho mi trato tanto con mis compañeros como con los supervivientes. De todas formas, esto de la comunicación quiero dejarlo para el siguiente post dedicado a este viaje a Polonia, creo que lo merece.

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Eran tiempos, les decía, en los que mis amigos de Ekaterimburgo viajaban en los compartimentos del tren cerrados con llave, recelosos ante la posibilidad de robo o algo peor. Una noche de "empalmada" tomamos el tren en dirección a Kracovia y desde allí nos dirigiríamos a Auschwitz y Birkenau.

To be continued....

Este post está dedicado a la memoria de todas las personas que compartieron conmigo aquellos días.