
Aunque podrían parecerlo DHC no son las siglas del último polímero ni recubrimiento para piscinas, tampoco corresponden al nombre comercial de ningún anestésico disociativo utilizado por adolescentes descerebrados para colocarse. Es algo bastante más simple y menos rebuscado. Es el acrónimo, en inglés, de Digital Hardcore.
Con la inercia semanal, "come rain or come shine", me dejo caer de la cama un domingo antes de las 9 de la mañana y, ya en cualquier bar, engancho lo único que hay para leer, el suplemento de algún periódico, atrasado por cierto, mientras trago sorbitos de café negro. En la portada hay una foto de Kasparov, serio y concentrado. La partida esta vez es otra. Las negras juegan con ventaja y Kasparov se defiende con cinco peones, cinco guardaspaldas que le acompañan continuamente desde que lidera el partido de la oposición. En la entrevista dice que Rusia es un estado sin ley en el que ya no valen ni las reglas del ajedrez.
Hace aproximadamente un año del asesinato de la periodista rusa
Anna Politkovskaya y todo sigue siendo un misterio, incluso la muerte del ex-espia ruso encargado de esclarecer el caso, Litvinenko, envenenado en Londres con polonio 212. La crisis social y política que se cierne sobre el país se masca, se huele gravemente.
Paso el resto de la mañana deambulando por el centro, encargo un par de libros, suelto los dos chascarrillos de siempre a los dependientes de la librería y me olvido de todo el asunto. El día transcurre como los otros domingos: apacible, familiar, sedante, productivo. Pensando que aún me quedan buenas horas de sueño trasteo un rato en internet y me topo con un vídeo musical rodado en Minsk, capital de Bielorrusia, patria de
Ryszard Kapuscinski . El vídeo es de
Ambassador 21 , un grupo de
DHC . En algún lugar de mi cerebro se enciende una bombillita y empiezo a enmarañar el ovillo. Recuerdo las descripciones, magníficas, de los viajes que hizo Ryszard por muchas de las ex-repúblicas de la extinta Unión Soviética, plasmadas en su libro El imperio. En concreto visualizo el capítulo final donde narra sus últimos periplos minutos antes de la desmembración. Respiro nuevamente el aroma del café de hace unas horas mientras releo mentalmente la entrevista a Kasparov. El vídeo está a punto de terminar. Casualmente el tema se titula
Legalize Death.
La música, como manifestación artística que es, puede ser un reflejo social o, por el contrario, un revulsivo. El Digital Hardcore nació en Alemania, a principios de los años 90 y, durante una época, su mayor exponente fue el grupo de Alec Empire,
Atari Teenage Riot . Las letras están altamente politizadas y expresan valores principalmente anarquistas. Musicalmente es una amalgama de ética y actitud de corte punk junto a electrónica abrasiva. No es de extrañar que el género surgiera en esa localización espacio-temporal tan especial. Había caído el muro, el telón de acero se derrumbaba. 15 años después, un poco más al este, los bielorrusos se debaten o divierten en espasmos catódicos, bailando al ritmo del mismo son. Quizá intentan alienarse de la convulsión y maremagnum que conmocionan actualmente al pueblo eslavo.
Sigo moviendo mis fichas, siguiendo las instrucciones del maestro, jugando simultáneas, con varias pestañas del navegador abiertas al mismo tiempo. Hábilmente muevo uno de mis álfiles "et... voilà!" encuentro el siguiente sello discográfico,
D-Trash Records, especializado en el género y afincado en Canadá, con descargas directas de Ambassador 21 y de
Punish Yourself . Pobre de mí que pensaba qué sólo raperos franceses como los clásicos NTM, Assassin o los grupos marselleses se manifesaban contra la injusticia social. Estos chicos de Toulouse, de nombre sugerente, lo hacen a su manera, pintándose de verde-neón-fosforito y sacando una radial en medio de los conciertos. ¿Será que hay también descontento en el país vecino? ¿Se aproxima algún tipo de crisis? ¿ya la hay? ¿Es reflejo o revulsivo?.....